Y se cansó de esperar. De buscar, de no esperar, de las ilusiones que al final sólo le hacían daño. De las historias que nunca llegaban a empezar. De poner siempre de su parte. De hacer lo posible y lo imposible, de intentarlo una y otra vez. Se siente impotente, como nunca se ha sentido.
Y de nunca conseguir nada. Ahora espera que alguien sea el que dé el primer paso. De momento, se ha cansado de hacer tantas cosas y de no obtener nada a cambio, ni el más mínimo reforzamiento positivo. Eso la agota emocionalmente, y siente que ya no puede más.
Tiene personas incondicionales a su lado, pero ya no sirven las palabras bonitas de su parte. Quiere hechos, que nunca surgen. Sufre al ver sufrir también a la gente de su alrededor viéndola en ese estado. Pero las cosas ya no dependen de ella, ni de ellas. Se podría resumir todo en 2 palabras: INDEFENSIÓN APRENDIDA.
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